07/03/2015


  Otro autor por descubrir: Jon Arretxe

En Harraga y en Donde mueren los ríos, el autor canario Antonio Lozano, narraba en forma de novela negra la odisea de los exiliados norteafricanos (véase Antonio Lozano, un autor por descubrir, Puente, Junio 2012)

He aquí, ahora, un autor vasco, Jon Arretxe, quien, a su vez, nos hunde en el microcosmos, a menudo estrafalario, de los inmigrantes.

   

Hasta la fecha de hoy, esa temática ha sido tratada por el autor en tres novelas, 19 cámaras, 612 €uros y Sombras de la nada., que se desarrollan en Bilbao, en el barrio de San Francisco, apodado « La pequeña África »

Ya anteriormente, Jon Arretxe había escrito novelas negras, cuya ambientación se situaba en los medios marginales de Paris, Lisboa o  Estanbul.

Para preparar 19 cámaras,  el autor vivió durante ocho meses en un piso del barrio de San Francisco. “Observaba desde mi ventana todo lo que pasaba en la calle, comía y desayunaba en los establecimientos del barrio, andaba por las aceras y me mezclaba con la gente…”

El protagonista- narrador, Touré, es  un burkinés en situación irregular quien, para salir adelante , al igual que sus compañeros de miseria, se las arregla como  puede.

Y en esa picaresca, Touré es un experto. A lo largo de las tres novelas va a aparecer haciendo de hechicero, de vidente, de detective privado, de toro de fuego, de payaso, de corista en la ópera, de figurante, de gigoló,…

19 cámaras, Erein, 2012, presenta el entorno sociológico y cuenta el debut del « Profesor Touré » en La pequeña África. Se ha autoproclamado experto en videncia, « oficio » que va a llevarle a situaciones inesperadas. De esta manera, la primera persona que recurre a sus servicios es una burguesa muy rica, manipuladora y ninfómana a ratos  – lo que no  desagrada a Touré – a quien  pide no que le prediga el mañana, sino que siga a su marido, un asiduo de los burdeles de la pequeña África. Es así como Touré se convirtió también, a pesar suyo , en detective privado. Pasando a ser, asimismo, el primer detective negro de la historia de la novela criminal española.

Se va a ver metido en situaciones de lo más rocambolescas  en esos barrios de inmigrantes en los que todo es posible, hasta lo más inverosimil..

De vez en cuando las 19 cámaras de videocontrol substituyen al protagonista-narrador para fotografiar el barrio a distancia, tanto en sentido proprio como  figurado : escenas callejeras, pequeños tráficos, incluso atropellos policiales como la escena en la que dos policías dejan que se ahogue  un delincuente al que perseguían : « El vigilante observa desde el otro lado de las cámaras, enciende un cigarrillo y succiona una profunda calada » (p.33)

19 cámaras es una mirada a la vez objetiva y crítica a la realidad de dos mundos, el de los sin papeles que viven de chapuzas para sobrevivir y el de la burguesía que no sólo acude a esos barrios para encanallarse sino porque eso le permite comprar a buen precio a gente, cuya discreción está asegurada, para librarse a tráficos de mayor envergadura.

19 cámaras es una novela negra, empapada de humor, humor negro por supuesto, dosificado con inteligencia.

El humor está aún más presente en la segunda entrega, 612 €uros, Erein, 2013.

Al volver a casa, Touré se encuentra con un homónimo, un supuesto hermano (¿ o primo ?) acompañado de su hijo y arrastrando un maletón de ruedas.

Dado que a menudo las familias africanas son  enormes, el sentido de la solidaridad familiar es más fuerte que  la duda que alberga Turé al respecto y acepta albergar a esos « parientes ».

No tardarán mucho en empezar  los problemas.

Efectivamente, el tal Touré segundo (que se llamará Touré Cissé para evitar confusiones ) no es más que un vulgar estafador. Vive de rapiñas que ejecuta  su hijo, el cual  cuando no trepa por los canalones para robar sin miramientos en los apartamentos (desde joyas hasta dentaduras postizas o « bolsas de harina »), desvalija los equipajes apilados en el maletero de los buses en los que viaja escondido en el maletón de ruedas.

Las cosas toman un mal cariz cuando aparece el cadáver de Cissé Touré atrozmente mutilado y que el verdadero Touré empieza a recibir amenazas de muerte. Cargado con Garán y sin saber cómo salir del apuro,  Touré va a elucubrar artificios a cual más estrafalario.

Tal como en la novela anterior, va a enterarse de que ha sido manipulado no por impostores sino por la misma policía, que ha sacado provecho de sus talentos como detective.

612 €uros, a pesar del humor, es una novela negra, muy negra, mucho más negra que 19 cámaras, con sangre, secuestros e incluso asesinatos.

Si las dedicatorias de las dos primeras entregas estaban destinadas a amigos o familiares, la de Sombras de la nada, Erein, 2014, está dedicada « A todos esos africanos que no existen a pesar de estar entre nosotros ». A la par que el título, esa dedicatoria avisa al lector de que esta última novela va a ser aun más pesimista.

La novela empieza con una escena divertida: un individuo que lanza un pastel a la cara de un presentador en la apertura de la Feria del Libro en la que Touré hacía de Gerónimo Stilton, el ratón de una serie de libros para los niños. Será el único toque de humor de esta novela que se terminará con reflexiones muy amargas de un Touré a punto del suicidio « En ese momento mi mente voló a África, y recordé con que ilusión y alegría recibíamos en nuestro pueblo a los visitantes blancos que se acercaban al gran mercado de los jueves. Todo el mundo quería  darles la bienvenida […] aun cuando esos mismos blancos no fueran más que unos pobres desgraciados en sus respectivos países. Pero en Europa es otro cantar ; en Europa cuando se cambian los roles, todo es diferente. Los negros seremos bien acogidos mientras seamos capaces de divertir a los blancos con nuestra música, con nuestros bailes, ganado carreras o jugando al fútbol…Si no es así, ya podemos ir al infierno, por muy respetables que seamos en nuestros lugares de origen » (pág. 186).

Touré ha recibido una llamada de su hija en la que le anuncia su llegada. Ya que Touré es un sin papeles y que además está corto de dinero, confía la misión de ir a recoger a a su hija a Cristina, su amante, en la estación de Hendaya. Pero Sira no está en el tren. Pone una denuncia en la comisaría sin hacerse muchas ilusiones en el interés que pondrán  en el caso. « se pregunta cuál habría sido la reacción si la persona desaparecida fuera de un color más claro, más francesa » (pág. 78). Desde luego, elige hacer investigaciones por su cuenta.

Mientras tanto, en La pequeña África, Touré, preocupado por la desaparición de su hija, ayuda a regañadientes a Uwa, una joven prostituta nigeriana, a encontrar a su bebé, que ha sido secuestrado.

Como en las novelas anteriores, encontramos a los mismos protagonistas : Cristina, la amante de Touré, Osmán, el fiel amigo, Ibrahima, el mentecato (cuya estupidez le costará la vida), los nigerianos, los gitanos, la pareja de ertzainas que no le quitan los ojos de encima a Touré,… y el mismo entorno, el barrio de San Francisco, el bar Berebar,…

Pero a diferencia de las novelas anteriores , el tono es distinto, con menos humor y más negrura, como habíamos dicho .

Otra diferencia reside en el papel de las mujeres : con Sira que se esfumó entre Paris y Hendaya, con Cristina que substituye a Touré para llevar las investigaciones, con Uwa, la nigeriana en busca de su bebé desaparecido, con Mariam, la mujer de Touré aun en Burkina Faso, inquieta por su marido y su hija.

En cuanto a Touré, se hace más discreto, más precavido, sobre todo con los ertzainas. Y, otra diferencia más, incluso los ertzainas, al estar al tanto de la desdicha de Touré, van a mostrarse más comprensivos.

Sombras de la nada dedica más páginas al calvario que padecen los inmigrantes desde su salida de África hasta su llegada a Europa, a merced de los traficantes de seres humanos. Pone de relieve, sobre todo, el calvario de las mujeres, golpeadas y violadas durante el trayecto, para terminar en redes de prostitución al final del viaje. Mientras que los hombres se encuentras librados  a sí mismos.

En paralelo,  la novela aborda el tráfico con los niños de las prostitutas, bebés negros [vendidos] para consolar a parejas blancas, criaturas arrancadas de los brazos maternos para saciar los caprichos sexuales de degenerados, órganos de niños pobres para salvar la vida de niños ricos (pág. 244).

Y como broche final, las tres novela gozan de una estupenda escritura (hay que agradecer el buen trabajo realizado por la traductora Cristina Fernández) y de una trama vertebrada con maestría, que mantiene al lector en vilo hasta las últimas líneas.

Aunque se trata de una saga en la que hay personajes recurrentes, cada novela puede ser leída por separado.

   Rodolphe STEMBERT

 

 

 

 

 

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