04/04/2017


STEMBERT Rodolphe


Jon ARRETXE, Morto Vivace, Ed. El gallo de oro, 2015

 

Morto Vivace fue la primea incursión de Jon Arretxe en el género negro. Se publicó en vasco en la editorial Elkar en 2007. Por lo tanto, la edición de El Gallo de oro es la primera traducción al español.

A primera vista la calidad de la edición nos sorprende, pero el hábito no hace al monje y muy pronto se rompe el encanto.

La historia se devuelve en París entre el 14 de julio, día de la fiesta nacional y el 17 del mismo mes o sea tres días para resolver dos casos criminales muy embrollados.

Todo empieza en uno de esos « bateaux-mouches de París ». Los pasajeros son los miembros del Coro de Ópera de Biarritz venidos a París a dar un concierto.

Mientras estaban concentrados en la cubierta para disfrutar de los fuegos artificiales, uno de ellos quedado en la popa,  presencia un espectáculo horroroso digno de las peores revistas de  la prensa amarillista   : los intestinos de un cadáver enganchados en el rodillo de la hélice. ¿Accidente ? ¿Crimen ?

La investigación está dejada al cuidado de dos inspectores, un magrebí, Martínez y un negro, Perrot, más inclinados a frecuentar los bares de segunda categoría del bulevar de Clichy y los burdeles de Pigalle  o a enzarzarse que a perseguir a los delincuentes.

Sus peloteras son repetitivas y estereotipadas, los diálogos demasiado planos y artificiales. El París por el que deambulan es el París de las postales : Pigalle, Le Marais, La isla de la Cité, Notre-Dame, la torre Eifel,...Estamos muy lejos  de los ambientes de Tanger o de la Pequeña África de Bilbao.

En cuanto al tratamiento de las investigaciones de los policías es bastante torpe. Por ejemplo hay un segundo crimen que es como para justificar el primero; y ¿es necesario – y credible – que la mitad de los miembros del coro sean homosexuales ?

No conozco el euskera, por lo tanto leo las novelas de Arretxe en castellano. A pesar de que no soy hispanohablante, por mi formación y mis numerosas lecturas en español, aprendí a apreciar la calidad de la escritura de un autor o de un traductor. Así como me gustaron las traducciones de Cristina Fernández, que daban precisamente la impresión de no ser traducciones, ahora me parece que la traduccion falta de fluidez, de autenticidad. ( ¿ cambio de casa editorial ? ¿ influencia de otro traductor ?)

En pocas palabras, esa reedición, aparte de mostrar los primeros pasos de Arretxe por el género negro,  no trae ningún valor añadido al inmenso talento de Jon Arretxe a no ser que sea una indirecta a una traducción al francés. A mi juicio no sería de provecho al autor. Su saga de Touré y Sueños de Tanger que acabo de leer tienen otra dimensión.

Nobody is perfect. Y no es por una ligera frustración que hay que tirar al niño con el agua del baño

 

 

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