06/10/2017


STEMBERT Rodolphe


José Luis MUÑOZ, Cazadores en la nieve, Ed. Versatil, 2016

 

Los acontecimientos se desarrollan en el mundo cerrado de Eth Hiru, un pueblo aislado del Valle de  Arán durante las semanas que siguen el comunicado de la ETA del 20 de octubre de 2011,  comunicado  que anunciaba el cese de la lucha armada y hacía un llamamiento para abrir un diálogo con los gobiernos español y francés.

 

En aquel microcosmo en apariencia tranquilo, en el que fuera de la temperada turística, no ocurre nada, cuando llega un forastero en el mes de octubre, su presencia no pasa desapercibida, las noticias vuelan en el pueblo, como si hubiera una tele local.

Y cuando la gente se entera de que el forastero ha decidido instalarse, se convierte en el centro de las conversaciones: ¿Quién es? ¿Qué lo motivó a escoger el pueblo ese? ¿Será un terrorista retirado ?

En el bar Hiru, el punto de encuentro del pueblo,  esos temas de discusión eclipsan la noticia de la ETA.

Al principio lo llaman « el forastero »,  luego  Marcos. Dice que viene de Burgos para ver crecer la hierba

Cada mañana pasa por el quiosco de Liz, la paraguayana que habla argentino, a comprar El País que lee en el bar tomando su café.

Se lleva bien  con Martín el dueño del bar puesto que tienen un punto en común, la lectura de La montaña mágica de Thomas Mann.

A veces se para en « La puerta del cielo », el único pub del pueblo en donde puede escuchar sin descansar la canción Suzanne de Léonard Cohen, Suzanne takes you down to her place near the river, que va a ser un leitmotiv y un hilo conductor de la novela

 

Dentro de los demás clientes del bar  destacan Muñiz y Èric.

Muñiz es teniente de la Guardia Civil. Antes de estar en Eth Hiru, fue sargento en Bilbao. No ve con buenos ojos la llegada de Marcos que solo puede ser un izquierdista puesto que lee El País. Le espía e incluso  contactará con sus antiguos colegas de Bilbao  para que le informen.

 

Èric, es el guarda forestal oficial, pero es sobre todo un furtivo experimentado. Es un pedazo de bruto, machista, pendenciero, bravucón y cuando vuelve borracho a casa desahoga sus frustraciones en su mujer.

Suele estar acompañado  por sus dos compinches,  Miguel y Roque, dos aguafiestas como él.

 

Y, dentro del pueblo hay algunos personajes secundarios que desarrollan un papel de intermediarias entre los protagonistas  y de enlace con la trama narrativa.

Hay Ana, la mujer de Muñiz, un ama de casa discreta, frustrada, sometida a su marido y Triphaine, la mujer de Èric y amante de Muñiz : Triphaine era sexo del mismo modo que Ana era hogar.

También hay Liz, la chispeante quiosquera y la discreta Sarita, la dueña de la charcutería cuya hija fue asesinada.

 

Cazadores en la nieve  es una novela que encaja dos géneros, una novela política y una novela costumbrista.

La temática es política en la medida que los principales protagonistas estuvieron en Bilbao. Muñiz como sargento interrogaba a los presos de la ETA aplicándoles los métodos heredados del franquismo. Herido por un activista de la ETA fue destinado a la guarnición más tranquila de Eth Hiru.

En cuanto a Marcos, aguantó las peores torturas en los calabozos de la Guardia Civil y perdió a su compañera.

Ambos siguen padeciendo secuelas de su pasado en /por Bilbao, ambos guardan cicatrices físicas y morales. Marcos añora a Suzana y Muñiz resiente un sentimiento ambiguo, una mezcla de odio y de mala conciencia hacia cuanto le rememora aquel periodo.

La temática política se adscribe al deber de memoria pero no a la denegación de la historia reciente sino a la memoria de la problemática vasca y de las secuelas que padecen tanto las víctimas de la represión (Marcos) como sus verdugos (Muñiz).

Con un dominio perfecto de la técnica del analepsis, el narrador expone el lector a escenas de una violencia extrema.

 

Es también una novela costumbrista. En ese espacio cerrado donde todos se conocen. Los secretos de familia, a pesar de ser difíciles de esconder, están conocidos de todos pero bien guardados. Los rencores incuban, las frustraciones están reprimidas.

Pero ese microcosmo tampoco queda exento de violencia, pero es una violencia latente, contenida que puede tardar años antes de estallar cuando se da una contenación de circunstancias. Es esa violencia la que va a provocar el desenlace apocalíptico de Cazadores en la nieve.

 

Al leer las primeras páginas pensé en los westerns cuando llega el justiciero, más en particular las primeras imágenes de la película Solo ante el peligro de Fred  Zinnemann. No me equivocaba puesto que al escribir esa reseña me encontré con una entrevista a José Luis Muñoz en la que decía : « Yo la veo como novela negra y western. Lo de western me di cuenta cuando la estaba corrigiendo para editarla. ‘Cazadores en la nieve’ está ambientada en la naturaleza, en un paisaje nevado; a un pequeño pueblo llega un forastero, que es un antiguo pistolero; en ese pueblo hay un shérif con un oscuro pasado, que es el teniente de la guardia civil; el pueblo tiene un saloon, que es el bar Hiru de la novela, en el que acaban todos los habitantes del pueblo.  ( Cazadores en la nieve, entrevista a José Luis Muñoz in La Gonzo Magazine, 20 juin 2016.)        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                   

 

 

 

 

 

 

 

 

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